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miércoles, 15 de enero de 2014

Galletas de mantequilla

Buenos días!!!Después de un tiempecillo desaparecida vengo con una receta potente y que nunca jamás falla. Se trata de las galletas de mantequilla. Os aseguro que son las galletas más ricas que he comido, muy parecidas, por no decir iguales, a las galletas inglesas que venden pero sin ningún tipo de aditivo ni conservante.

Vamos allá!!!

Los ingredientes son:

- 225 g de mantequilla (como siempre os digo, de buena calidad).
- 140 g de azúcar blanco.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- 1 yema de huevo.
- 300 g de harina.




Lo primero que vamos a hacer es mezclar bien el azúcar con la mantequilla. Para esto la mantequilla tiene que estar a temperatura ambiente. Yo suelo hacerlo con una varilla, pero reconozco que es muchísimo mejor hacerlo con las manos y si tenemos niños en casa pues mucho mejor, porque es una tarea muy divertida.





Deberá quedarnos bien mezclado y con esta textura. Y es el momento de añadir el aroma de vainilla.


Ahora añadimos la yema de huevo, que dará un color precioso a nuestras galletas.


Al añadir la vainilla y la yema de huevo la textura de la masa sera más ligera y ya podemos comenzar a añadir la harina tamizada poco a poco. Es importante que no pongamos toda la harina de golpe, así podremos ir mezclando mejor todo.



En el momento en que empecemos a añadir la harina yo os recomiendo que comencéis a amasar con las manos, de esta forma podremos ir controlando también el punto de la masa.
Una vez añadamos toda la harina hacemos una bolita, la envolvemos en papel film y la metemos a la nevera mínimo una hora y media.



Pasado este tiempo la masa tendrá una mejor consistencia para que podamos estirar mejor.
Estiramos la masa con un rodillo de una manera uniforme para que todas las galletas nos queden del mismo
grosor.


Cortamos las porciones con un cortapastas y las ponemos en una bandeja de horno forrada con papel encerado. Es bueno dejar un poco de espacio entre unas galletas y otras ya que crecerán en el horneado y corremos el riesgo de que se nos peguen.


Horneamos a 175º C hasta que empiecen a estar un poquito doradas. No debéis esperar mucho, pues se queman con mucha facilidad. Al sacarlas del horno están super blanditas y puede parecer que no están hechas, pero después se endurecen. Yo las dejo reposar en la bandeja unos 5 o 7 minutos y después las paso con mucho cuidado a una rejilla.




Y ya tenemos listas nuestras riquísimas galletas de mantequilla. Son ideales para una buena merienda con familiares o amigos.
Para guardarlas yo suelo utilizar una caja de lata de este tipo.


Espero que os haya gustado la receta y que os animéis a hacerlas muy pronto.

Besitos!






sábado, 6 de abril de 2013

Rosquillas de mi abuela

Hola a todos. Os traigo una receta muy deseada...las rosquillas de mi abuela, que están riquísimas!!!

Comenzamos con los ingredientes:

- 3 tacitas de azúcar.
- 3 tacitas de aceite frito.
- 6 huevos.
- 1 kg de harina.
- 3 copitas de anís.
- Ralladura de un limón y un trocito más de cáscara.
- 1 sobre y medio de levadura.




En primer lugar ponemos a freír el aceite con un trocito de cascara de limón para aromatizarlo y una vez frito lo dejamos enfriar.


Batimos los huevos y añadimos el aceite frito y frío.


Mezclamos todo bien y añadimos la ralladura de limón.




Añadimos la levadura. Os pongo también una foto con la cantidad indicada de levadura para cada receta. En este caso, al ser un kilo de harina deberíamos echar dos sobres, pero mi abuela considera que con un sobre y medio es suficiente (jajaja yo tampoco entiendo cómo las abuelas tienen respuesta para todo).



Y volvemos a mezclar todo bien. Como podéis ir viendo, la receta no puede ser más sencilla, simplemente es mezclar bien todos los ingredientes.
Añadimos las copitas de anís de Chinchón. Según mi abuela es el mejor para esta receta, y como es suya...yo no tengo nada que objetar jajaja.


Y por último comenzamos a echar el kilo de harina. Iremos añadiéndolo poco a poco para que no se hagan grumos y podamos trabajar bien la masa. Llegará un punto en el que sí o sí tendremos que meter la mano y mancharnos, porque con la cuchara nos será imposible seguir mezclando.


Cuando la masa tenga ya una buena consistencia y no se pegue mucho a las manos, podemos echarla en la mesa y trabajarla allí, ya que nos resultará muchísimo más fácil.


Una vez terminada nos quedaría algo así. Nosotras le dimos forma de bolita y la dejamos reposar unos 30 minutos.



¡¡¡Y por fin llegó la hora de hacer las rosquillas!!! Es un paso muy divertido en el que nos pueden ayudar los más peques de la casa. Os recomiendo que no las hagáis muy gordas, ya que correríamos el peligro de que se tostaran por fuera y quedaran crudas por dentro. Además al ponerlas a freír aumentan su tamaño.




Como veis, primero hacemos un churrito de masa y después lo cerramos haciendo un poco de hincapié en la  zona donde se cierra la rosquilla para que al freír no se nos abran.


Para finalizar las ponemos a freír en abundante aceite caliente (no hirviendo) y dejamos que se doren por los dos lados. Al sacarlas nosotros las pusimos sobre un papel absorbente y las espolvoreamos con una mezcla de azúcar y harina.



Y bueno...este es el resultado final. Os advierto que salen muchísimas pero te pones a repartir y al final te alegras de haber hecho tantas, pero si la cantidad os parece excesiva, siempre podéis hacer la mitad.


Espero que os animéis a hacerlas y me comentéis que os parecen . Es una receta que me hace especial ilusión mostraros porque siempre ha sido nuestro entretenimiento en las tardes de lluvia desde que tengo uso de razón y, además, son de mi maravillosa abuela Elena.

¡¡¡Un besito enorme!!!